El poncho salteño

Ese poncho, cuyos colores inspira ahora la bandera que oficialmente adoptara Salta, acompañó desde antaño al paisano salteño.

Tejida con lana de oveja, vicuña, alpaca, llama o guanaco, esta prenda se usó con distintos colores, de cuya pequeña variedad terminó por prevalecer el rojo con guardas negras.

¿Cuál es de este actual poncho salteño, cuyos colores ya describieron viajeros del siglo XIX y precisó la afinada pluma de un escritor como Vicente Blasco Ibañez a comienzos de nuestro siglo?.

 

Según Carlos Gregorio Romero Sosa, erudito historiador salteño, tal color en esa manta cuadrada o «capa de cuatro puntas», utilizada no sólo como abrigo contra el frío y la lluvia, sino también como abrigo y lecho del gaucho, reconoce un origen indígena.

Los ponchos enlutados aparecen en varios países andinos, como homenaje dolorido a Atahualpa cruelmente ejecutado, por parte de sus descendientes vencidos en la conquista, explica Romero Sosa. Durante su gestión como gobernador, entre 1815 y 1821, el general Martín Güemes impuso a sus milicianos el uso del poncho con tonos en rojo con guardas negras. En algunos casos los artesanos tomaban el color rojo de tierras ricas en óxido de hierro, mientras que al bermellón lo obtenían del cinabrio. Esa medida de Güemes resulta coherente con su respetuosa actitud para con los indios, para los que mandaba a distribuir sus proclamas en quichua. Fue recién después del asesinato de Güemes que sus gauchos añaden un segundo luto, esta vez en el corbatín del poncho, ante su muerte.